Por: Raquel Goldschmidt
Como cualquier político de extrema izquierda, que busca encontrar “crímenes” en ciertas conductas casi usuales en manejos políticos, Netanyahu se ha visto atacado por sus contrincantes políticos con acusaciones de “corrupción”. Pocas veces se mencionan de qué se tratan esas acusaciones. Se habla de “corrupción”, y otros adjetivos, incluso escuché a personas supuestamente inteligentes decir que quisieran ver muerto a Netanyahu (jasfe shalom).
Los hechos:
Por supuesto, como buenas izquierdas, manipulan estos contenidos o acciones, de tal manera para que se entiendan como crímenes graves. (No por apoyar la corrupción Trump ha solicitado varias veces el indulto para Netanyahu).
Como este juicio que podría poner en prisión por 20 años al Primer Ministro, no se ha podido realizar por temas de guerra (todo el planeta es testigo), lo acusan de extender la guerra para extender su juicio. Claro, seguramente Netanyahu se la ha pasado contratando a los del Hamás, al Hezbolá, a la guardia revolucionaria islámica, e incluso a los ayatolas, para que, por favor, ataquen lo que puedan a Israel para poder llegar al fin de su período de gobierno sin juicios. E incluso, será que Netanyahu contrató a Donald Trump para esta guerra.
Buena parte de la población israelí acusa a Netanyahu de no seguir atacando para deshacerse de los enemigos, la otra parte lo acusa de atacar al enemigo. De una u otra manera, resultará culpable.
Afortunadamente existen aún personas cuerdas que al menos intentan ver la realidad de los hechos, tanto por el lado de las acusaciones ridículas al gobernante, como los hechos reales que ocurren en el Medio Oriente. Ojalá sean ellos quienes escriban la historia verdadera, para que se sepa en el futuro, sobre la justicia, la verdad y el derecho.